jueves, 29 de marzo de 2012

A mi hija le dio el tiempor justo para contármelo todo antes de que yo terminara de desayunar. Después, me fui a mi alcoba, cogí la carta, la leí de nuevo, y escribí su respuesta.
Mi carta decía así:

"Querido Alfonso,

Aquí todo va bien, aunque se empieza a sentir tu ausencia. Aimara es quien más lo siente, y está un poco deprimida, pero confiamos en que estés bien y que que hayas recuperado fuerzas durante la noche. ¿Qué tal estaba la comida que te hemos preparado? Espero que te haya gustado, y que te hayan servido las mantas que te di.
Te quiere,

Constanza de Borgoña."

A continuación, metí la carta en un sobre, le puse mi sello y bajé las escaleras, para buscar a mi mensajero.
-Perdone, ¿podría enviar esta carta al rey Alfonso VI?
-¡Por supuesto!, deme la carta, que voy corriendo a dársela.
-¡Caramba, de qué buen humos estás hoy! ¿A qué se debe?
-Bueno, hoy es mi cumpleaños.
-Vaya, pues, ¡felicidades!
-Muchas gracias.
-Bueno, no me voy a entretener más, aquí tiene la carta.
-Gracias.
Después me fui a dar un paseo por los jardines de Palacio, hasta la hora de comer.
Cuando me avisaron de que la comida ya estaba lista, fui al comedor; estaba todo muy vacío sin Alfonso, creo que estaba empezando a echarle de menos.
Después de comer, me llegó otra carta. Cuando vi a mi mensajero, vi que estaba jadeando.
-Aquí tiene la carta, contestada por su marido.
-¡Bueno, si que ha llegado rápido! Caray, estás sudando, creo que te vendría bien un descanso.
-No se preocupe, ahora mismo descansaré un ratito y después volveré al trabajo.
-Muchas gracias pero, ¿por qué?
-Por qué... ¿Qué?
-¿Cómo es que estás de tan buen humor conmigo?
-Bueno, usted es la única que me ha felicitado por mi cumpleaños, y esta es mi forma de agradecérselo.
-Muchas gracias, eres muy amable. Ahora vete a descansar, por favoe.
-No se preocupe, ahora voy.
Me dio la carta y se fue a descansar. Leería la carta por la noche.

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