lunes, 23 de abril de 2012

Hola, queridos alumnos:
Como sabéis nuestro camino continúa hacia Setenil y ahora hacemos parada en Madrid.
Esto es lo que allí debe suceder...



5.- El Beato de Liébana ha caído en manos de un joven musulmán que luchaba con las tropas del emir árabe. Al ver el libro piensa que puede ser muy valioso, lo esconde y se lo lleva consigo.


El muchacho llamado …… va hacia Mayrit  donde quiere encontrar trabajo.

En el camino se aloja en una fundaq  y allí encuentra a un mercader de especias que se ofrece a darle trabajo en el zoco de Mayrit.

En Mayrit el joven empieza a trabajar en el zoco.

6.- Ha pasado el tiempo, estamos ya en 1082. Las tropas cristianas de Alfonso VI avanzan peligrosamente hacia el sur. 

En Mayrit , al imán de una de las tres mezquitas  le llega la noticia de que el valioso libro que fue robado camino de Santiago de Compostela puede encontrarse en Mayrit y que su posesión puede ser muy importante para debilitar a las tropas cristianas.

El imán encarga a la surta que busquen el códice. ..,………

7.- Tienen lugar las  intrigas de la búsqueda por diversos escenarios del Mayrit árabe, la Medina, el zoco, las atalayas, las murallas ….etc , ( para ello podéis utilizar las fotocopias que se os han dado).

Tras varios meses de búsqueda, por fin el iman se hace con el códice

(También podéis introducir, de la manera que os parezca, algunas frases en árabe ….por ejemplo al preguntar por el mercader, o al hablar en el zoco.)

8.-  El iman piensa que el Códice puede ser algo muy valioso para conseguir los favores del emir de Toledo Al-Qadir (de quien depende Mayrit )
El imán  pretende regalárselo al emir para hacerse fuerte frente a Alfonso VI.
Pero, en 1083 Alfonso VI “el conquistador” , somete Toledo y pacta con Al-Qadir la entrega de Mayrit a los cristianos
El  iman, ante la llegada de los cristianos huye hacia el sur llevándose consigo el Beato de Liébana del que se pierde la pista.
 
Debéis de procurar introducir elementos y personajes propios de ese momento, como por ejemplo:
Emir: Principal funcionario político que también se ocupaba de dirigir el ejército y el culto.
Amil: Recaudador de impuestos.       Cadí: Administrador de justicia.       Surta: Cuerpo de policía.
Almotacén: Inspector de mercados y talleres

martes, 17 de abril de 2012

Hola chicos!
Sobre todo no os desaniméis. Los escritores hacen muchos borradores hasta que tienen el libro definitivo y nosotras queremos que hagáis un buen trabajo.
Os dejo el guión que Mluz os ha dado en papel para que lo tengáis como referencia.
 Elvira.
 
Lo que estáis escribiendo ahora se corresponde el primer capítulo del libro ( le podéis poner un título, por ejemplo “En tierras cristianas” ) y que tiene cuatro escenas o momentos. Una manera de que os resulte más fácil es que cada uno escriba, en papel,  lo que pasa en vuestra historia en cada uno de los momentos haciendo referencia al argumento y luego ponéis en común lo de los cuatro.
1.- Poner un título
Oviedo el año 1075
Alfonso VI va a Oviedo como  peregrino del Camino de Santiago y visita la Iglesia de San Salvador donde está el Arca Santa que contiene muchas reliquias que habían estado escondidas por la conquista musulmana.
Se descubre que, entre las reliquias se encuentra un códice muy importante el Beato de Liébana que había sido llevado allí para protegerlo de los musulmanes.
2.- Poner un título
Como este códice es muy valioso para los cristianos el rey manda trasladar el Beato a la catedral de Santiago de Compostela donde están los restos del apóstol y es el lugar sagrado más importante del camino de Santiago.
En el traslado el libro es robado.
3.-Poner un título
El ladrón o ladrones que roban el códice  venden el Beato a un comerciante francés  que ha ido de peregrinación a Santiago por el camino francés.
Negocian con él  las condiciones de la venta.
El comerciante, tras visitar la tumba del apóstol se vuelve a Francia con el Beato
4.- Poner un título
Al comerciante en su vuelta a Francia, cerca de Ribagorza le sorprende una emboscada (razzia ) de los musulmanes,
El comerciante consigue salvar la vida pero pierde todo lo que llevaba, incluido el Beato.
Se lo queda un joven musulmán que se lo llevará consigo camino de Mayrit.

domingo, 8 de abril de 2012

Esperé pacientemente la contestación de mi marido, que me prometió seguirle y contarme lo que pasaba en todo momento.
En las cartas que me mandaba decía que todo iba bien, que no le perdía de vista en ningún momento. Eso me alegraba. 
Además, lo de la última vez no se volvió a repetir, ahora me mandaba cartas siempre que podía.
En una de sus cartas me dijo que ya había llegado a Santiago de Compostela, y había visto la tumba donde estaba enterrado el apóstol Santiago.
Me dijo que había estado vigilando a aquel comerciante. Siguió el mismo camino que él, y esto le llevó hasta Ribagorza, un pueblo cercano a Oviedo. Entonces, me escribió esta carta.

"Querida Constanza,

Estaba cerca de Ribagorza, cuando escuché algo extrano, de modo que me escondí detrás de una roca. Entonces, vi a un grupo de tres musulmanes acercarse muy rápido al comerciante, y le tiraron al suelo. Parecía una razzia (ataque sorpresa). Uno de ellos dijo algo que no pude entender, algo así como "جمع كل ما يمكن!", los demás asintierom, y le quitaron todo lo que llavaba, incluído el Beato. Después, uno de ellos pareció pedirles a los demás si podía quedarse con el Beato, a lo que los demás asintieron, satisfechos. Daspués, salieron corriendo por donde habían venido.
Atentamente,

Alfonso VI"

De modo que ahora tendríamos que ir hacia el sur para poder recuperarlo.

Estuve esperando su carta durante días, semanas e incluso meses, pero no llegó. Cada día que pasaba estaba más deprimida, y también noté tristeza en la cara de mi hija.
Un día, me levanté, me vestí y bajé a dasayunar, con ganas de llorar. Hice un gran esfuerzo por comer algo, pero no tenía hambre.           
Después de desayunar me fuí a dar un paseo. Pude observar como la hierba estaba más verde, y algunos árboles estaban empezando a echar flores, símbolo de que ya había empezado la primavera.
Después de comer (que no comí nada debido a la ausencia de apetito), me fui a mi dormitorio, para dormir un poco. No sabía por qué, pero estaba tan cansada que casi no podía ni moverme, pero tampoco podía dormir. No me quedó más remedio que quedarme tumbada en mi lecho, mirando la pared. 
Justo en ese momento, por primera vez en todo el día, me había entrado un poco de hambre. Fui a la cocina para comerme una manzana. 
Salí a la calle, para ver el atardecer. Entonces, escuché unos pasos.
-¡Señora! ¡Señora!
Allí estaba mi mensajero, corriendo hacia mí, con lo que parecía ser una carta en la mano. Pensé que podría ser de Alfonso, de modo que me acerqué a él lo más rápido que pude.
-¡Dame la carta! ¡Por favor, dámela!
-Aquí tiene.-Me dio la carta.
-Muchas gracias. ¿No sabrás, por casualidad, por qué ha tardado tanto en contestarme, verdad?
-No, no lo sé. Lo siento.
-No pasa nada.
Me fui corriendo a mi dormitorio. Como ya se había hecho de noche, encendí una vela para poder ver mejor lo que Alfonso me había escrito.

"Querida Constanza,

Siento mucho haber tardado tanto en contestar a tu carta. Me han pasado muchas cosas.
Verás, cuando salí de la Iglesia de El Salvador con el Beato, para llevarlo a la catedral de Santiago de Compostela, vino un hombre, y me robó el Beato. Yo intenté seguirle, pero él era más rápido que yo. Cuando le perdí de vista, le pedí al mensajero que te comunicara lo ocurrido, para que lo supieras. Como es muy olvidadizo, saguramente no te lo ha dicho.
Pero, a lo que iba; cuando le perdí de vista, pensé que no podría hacer nada para salvarlo, así que seguí caminando. Haré lo que haga falta para recuperar el Beato.
Hasta entonces,

Alfonso VI."

Me puse muy furiosa, ¡¿cómo podía haber dejado que le robaran el Beato?!
Decidí salir a tomar un poco el aire. Me puse mi túnica, para que la gente no me reconociera, y salí.
Estaba tan tranquilamente dando mi paseo nocturno cue¡ando, de repente, se cruzó en mi camino un hombre un poco misterioso con una bolsa. La bolsa era grande, de modo que deduje que tendría que llevar algo de gran tamaño ahí dentro. 
Me pareció un poco sospechoso, de modo que le saguí. Él se metió en una casa que parecía abandonada, y abrió su gran bolsa.
Yo le miraba desde la ventana.
Entonces, sacó un libro, no conseguía distinguirlo bien con la oscuridad de la noche, pero su portada me resultaba muy familiar.
Entonces, encendió una vela, y se sentó en el suelo, dispuesto a leer el libro.
Gracias a la luz de la vela pude distinguir mejor aquel libro. Estaba segura de que lo había visto antes, en alguna parte...
Entonces, me di cuenta; ¡aquel libro era el Beato!
Entré en la casa, sin miedo de lo que pudiera pasar. El hombre se levantó, y rápidamente guardó el libro en la blsa.
-¡Dame el libro!-Le grité.
-¿Y usted quién se ha creído que es para hablarme de ese modo?
Me quité la túnica, para que pudiera verme, y le dije.
-Constanza de Borgoña, Reina de León.
En ese momento, aquel muchacho se quedó petrificado.
-¿Co-cómo ha dicho?-Tartamudeó.
-Lo que has oído. Ahora te pido por favor que me des el libro que llevas en esa bolsa.
-Y usted, ¿para qué lo quiere?
-Es el Beato de Liébana, el libro que narra lo que pasará cuando llegue el Apocalipsis
-Ya lo sé, no hace falta que me lo diga. Se lo compré a un hombre, soy comerciante, aunque por su cara diría que aquella persona era...
-¡Un ladrón!-Le interrumpí.
-Exactamente, ¿cómo lo has sabido?- Me preguntó, extrañado.
--A quien se lo robó fue a mi marido, Alfonso VI, Rey de León y de Castilla.
-Vaya, no tenía ni idea... ¡Pero aún así no se lo pienso devolver!-Me gritó, y se fue corriendo de la casa, dejándome a mí sola con la vela, aún encendida.
Al menos, en ese corto período de tiempo, conseguí averiguar una cosa: aquel hombre iba a recorrer el Camino de Santiago, por la vieira que llevaba en su bastón.
Rápidamente, volví a Palacio, para escribirle una carta a mi marido para hablarle sobre lo ocurrido.

"Querido Alfonso,

Gracias por tu carta, gracias a ella he conseguido averiguar muchas cosas. Hoy he visto a un hombre, ¡con el Beato de Liébana! He intentado que me lo diera, pero salió del pueblo a todo correr. 
He conseguido averiguar que es comerciante, y que le compró el Beato al ladrón que te lo robó. También sé que va a hacer el Camino de Santiago, porque llevaba una vieira colgando de su bastón. Me gustaría aprovechar que tú también lo estás haciendo para pedirte si podrías seguirle la pista. No te pido que en cuanto le veas le quites el Beato y después te vengas a casa corriendo, te pido si puedes seguirle, nada más, ya le quitarás el libro en el momento indicado.
Atentamente,

Constanza de Borgoña."

sábado, 7 de abril de 2012

Al día siguiente, mi hija Urraca me contaría sus aventuras y sus desventuras mientras desayunaba. A continuación, me fui a mi dormitorio para escribirle a Alfonso otra carta:

"Querido Alfonso,

Me parece increíble que heyes llegado tan pronto a la Iglesia de El Salvador, ¿cómo lo has conseguido? Supongo que en parte se debe a que siempre te han sobrado energías, pero aún así quiero que me lo cuentes. Espero que el Beato esté bien, y que no le haya pasado nada. Ya que viste el Arca Santa, me gustaría que me la describieras, porque es elgo que siempre he querido ver. Bueno, espero que me cuentes eso y más en tu próxima carta.

Atentamente, Constanza de Borgoña."

No pretendía atosigarle con tantas preguntas, pero me interesaba mucho saber por lo que estaba pasando, cómo era el paisaje, a qué sitios iba... Al fin y al cabo era mi marido, aunque me hubiera sido infiel. Cuando pensé en eso, me deprimí, me enfurecí, todo al mismo tiempo. Como encontrara a la mujer con la que me engañaba mi marido... Se iba a enterar.
Bajé las escaleras y le di la carta a mi mensajero, para que se la diera a Alfonso.
-Aquí tienes otra carta.
-No se preocupe, que ahora mismo voy a entregársela.
-Muchas gracias.
Después, me fui a comer, y esperé su carta, como la última vez, pero no llegó. "Bueno", pensé, "no pasa nada por que un día no te mande una carta, ya me la mandará mañana". Pero no llegó. Ni al día siguiente, ni al otro, ni al otro... Estuve más de una semana esperando, pero no me llegó ninguna carta.
-Perdane, ¿está seguro de que entregó correctamente la carta a Alfonso?-Le pregunté a mi mensajero.
Por supuesto, se la entregué personalmente. Puede que en estos momentos esté demasiado cupado, o no tenga tiempo de escribirle una carta.-Me contestó.
-Sí, puede que tengas razón.
Acto seguido cené y me fui a la cama.


jueves, 5 de abril de 2012

El resto del día se me pasó muy rápido, sobre todo porque me tuve que ir a dormir una siesta por la tarde, igual que el otro día, y me quedé dormida hasta que se hizo de noche, igual que el otro día.
Me desperté unos minutos antes de que me dijeran que la cena ya estaba lista, de modo que tuve tiempo de arreglarme un poco antes de bajar al comedor para cenar.
Aquella noche, por accidente, prepararon comida de más, haciendo una ración de más para mi marido.
-Lo siento, pero creo que aquí hay un error.
-¿Perdone?
-Aquí, hay una ración de más.
-¡Ah, lo siento mucho! Se me olvidó que faltaba Alfonso.
-No pasa nasa, solo que es una pena desperdiciar toda esta comida.
-Lo lamento mucho... No volverá a pasar.
-De acuerdo, ahora lléveselo, por favor.
-Ahora mismo.
Después de cenar, al igual que el otro día, me fui a mi dormitorio, encendí una vela, abrí el sobre, y leí la carta, que decía así:

"Querida Constanza,

Esta mañana llegué a la Iglesia de El Salvador, y entré en la Cámara Santa, donde se encuanetran todas las reliquias. Allí encontré el Arca Santa, tal y como dijiste, y también encontré el Beato de Liébana. Como me pediste, lo cogí y me fui para trasladarlo a la catedral de Santiago de Compostela.
Ya estoy yendo para allá, aunque creo que me queda la mitad del camino hasta llegar a la catedral.

Atentamente, Alfonso VI."

Me parecía extraño que hubiera llegado tan rápido, pero como siempre le sobraba energía, tampoco sospeché nada.
Como la última vez, pensaría la respuesta al día siguiente, y le mandaría la carta.