"Querido Alfonso,
Me parece increíble que heyes llegado tan pronto a la Iglesia de El Salvador, ¿cómo lo has conseguido? Supongo que en parte se debe a que siempre te han sobrado energías, pero aún así quiero que me lo cuentes. Espero que el Beato esté bien, y que no le haya pasado nada. Ya que viste el Arca Santa, me gustaría que me la describieras, porque es elgo que siempre he querido ver. Bueno, espero que me cuentes eso y más en tu próxima carta.
Atentamente, Constanza de Borgoña."
No pretendía atosigarle con tantas preguntas, pero me interesaba mucho saber por lo que estaba pasando, cómo era el paisaje, a qué sitios iba... Al fin y al cabo era mi marido, aunque me hubiera sido infiel. Cuando pensé en eso, me deprimí, me enfurecí, todo al mismo tiempo. Como encontrara a la mujer con la que me engañaba mi marido... Se iba a enterar.
Bajé las escaleras y le di la carta a mi mensajero, para que se la diera a Alfonso.
-Aquí tienes otra carta.
-No se preocupe, que ahora mismo voy a entregársela.
-Muchas gracias.
Después, me fui a comer, y esperé su carta, como la última vez, pero no llegó. "Bueno", pensé, "no pasa nada por que un día no te mande una carta, ya me la mandará mañana". Pero no llegó. Ni al día siguiente, ni al otro, ni al otro... Estuve más de una semana esperando, pero no me llegó ninguna carta.
-Perdane, ¿está seguro de que entregó correctamente la carta a Alfonso?-Le pregunté a mi mensajero.
Por supuesto, se la entregué personalmente. Puede que en estos momentos esté demasiado cupado, o no tenga tiempo de escribirle una carta.-Me contestó.
-Sí, puede que tengas razón.
Acto seguido cené y me fui a la cama.
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