jueves, 17 de mayo de 2012

Nos levantamos a las 9 de la mañana, habíamos descansado un poco más, pero yo no paraba de pensar en lo que había pasado.
¿Dónde estaba el beato? Estaba segura de que estaba allí, lo vi en aquella habitación deteriorada con mis propios ojos, a lo mejor lo soñé, pero me acuerdo perfectamente de que oí un ruido y vi a Elías entrando en la habitación con el Beato, y de que lo metió allí, pero esta mañana ¡NO ESTABA!
Espera un momento, si no estaba el Beato, a lo mejor… ¡TAMBIÉN HABRÍA DESAPARECIDO ELÍAS!
Entonces lo que hice fue avisar a Alfonso, y fuimos en busca de Elías, pero no le encontramos. Ese día había muchas personas, porque había mercadillo, y no le encontrábamos por ningún lado. Al cabo de un rato Alfonso me dijo:
-Es imposible, no le vamos a encontrar. Hay demasiada gente…
-Ya, pero hay que encontrarle y averiguar dónde trabaja, dónde vive, y lo más importante, ¡¡Dónde esconde el Beato!!-le interrumpí.
-No le vamos a encontrar, pero si quieres… damos otra vuelta y… a lo mejor le vemos.
-Sí, será mejor que hagamos eso; el Beato es muy importante, y no puede tenerlo cualquiera…
-Vamos, sígueme…
-Vale, pero si no le encontramos… ¿qué va a pasar? ¿Y si sale de Mayrit?
¿Y si no le volvemos a ver? Y lo peor de todo, ¿Y si vende el Beato?
-Espera un momento… ese no es... ¡¡ELÍAS!!
-¡¡¡¡¡¡¡Es él!!!!!!!
Fuimos corriendo hacia el muchacho pero, ¡¡NO ERA ÉL!! Nos disculpamos por tirarnos literalmente encima suya… Él dijo que no pasaba nada, que un fallo podría tenerlo cualquiera.
Fuimos camino del fundaq y le encontramos.
-¡¡Elías!!-dijo Alfonso.
-¿Quién me llama?
-Somos nosotros-dije.
Empezamos a perseguirle y fue corriendo a su habitación, cerró la puerta y nosotros hicimos como si nos fuésemos, pero nos metimos en nuestra habitación. Elías aun no sabía que teníamos una habitación en frente de la suya.

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